La humanidad dejó de moverse, inventó el gimnasio y luego pagó por no ir. Una crónica tan absurda como real.
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La humanidad dejó de moverse, inventó el gimnasio y luego pagó por no ir. Una crónica tan absurda como real.
Bienvenido al templo donde se paga, se reza y casi nunca se usa. Una sátira fitness con olor a letra chica.
Una sátira sobre gimnasios, planes anuales y la absurda fe humana en pagar por adelantado para no ir.